Paracas, 10 de octubre de 2014
Nuestro autobús a Paracas salía a las 6,40 de la mañana, así que decidimos levantarnos con una hora de antelación para ir con tiempo. Elegimos los autobuses Cruz del Sur y la verdad es que, al igual que en Mexico y Brasil, son una maravilla. Butacas totalmente reclinables, gran espacio entre asientos, mantas, almohadas y hasta una azafata que te daba el desayuno. Vamos todo un servicio de lujo para un servicio de 3 horas.
Algo que nos resulta curioso a los europeos en estos países es que en los buses de Latinoamérica para evitar el robo de equipajes se factura como en los aviones. Es decir, tienes que dejar tu mochila que marcarán con una pegatina y recogerás en tu destino. También nos impacta cuando antes de salir sube personal de seguridad al autobús y graba la cara de cada uno de los pasajeros para su identificación en caso de accidente.
La salida por carretera de Lima nos muestra una realidad de la ciudad muy distinta del rico barrio de Miraflores. Chabolas, casas a medio construir, vertederos,... Incluso una Huaca similar a la de Pucllana que visitamos ayer, no posee el mismo cuidado que ésta, dejando los restos arqueológicos a su suerte.
